Viernes 27 de Febrero - Te amo, mi Cristo
Texto bíblico:
“—Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
Pedro respondió:
—Sí, Señor, tú sabes que te quiero.”
Enfoque del himno::
“Jesús mío, te amo, sé que eres mío;
La Cuaresma nos invita a profundizar nuestro amor: un amor honesto, caro y fiel. El himno "Te amo, mi Cristo" es una sencilla confesión de devoción, que no se basa solo en la emoción, sino en el compromiso. Durante la Cuaresma, estas palabras se convierten en oración y promesa.
En esta temporada, decir "Te amo", es examinar cuánto cuesta realmente ese amor. La Cuaresma pide que abandonemos las tonterías del pecado, no por miedo ni obligación, sino por amor a Cristo. El arrepentimiento se convierte en un acto de afecto: elegir a Cristo una y otra vez, superando y abandonando los hábitos y apegos que nos alejan de Él. Este himno dirige nuestra atención a la cruz:
"Te amo porque tú me amaste primero,
y compraste en el calvario el perdón de Dios, para mí."
Este nuestro amor, no nace espontáneamente de nosotros, sino inspirado por el sacrificio de Cristo. La Cuaresma nos recuerda que nuestra devoción es siempre una respuesta a la gracia recibida. Realmente, amamos porque Él nos amó primero. Recordamos, a medida que el tema del himno se acerca al sufrimiento y la fidelidad diciendo—“En mansiones de gloria y deleite infinito, te adoraré eternamente en el cielo resplandeciente”—, que el amor no termina muriendo en la cruz. La Cuaresma une al sacrificio y la esperanza. Amar a Cristo significa caminar con Él en el sufrimiento, confiando en la promesa de la resurrección y la vida eterna.
Este himno también nos desafía a ser constantes: amar a Cristo no solo en los momentos de adoración, sino en las decisiones diarias, con una obediencia silenciosa y la paciente perseverancia. La Cuaresma se convierte en un tiempo para preguntarnos: ¿Cómo mi amor por Cristo moldea mi vida?
En tu trayecto por la Cuaresma, deja que este himno sea tu oración. Pronuncia sus palabras lentamente. Deja que el amor, no el miedo, guíe tu arrepentimiento. Deja que la gratitud moldee tu devoción. Y deja, aún, que el amor de Cristo te acerque más a Él.
Oración
Cristo, mi Señor, te amo, no porque yo sea fiel, sino porque Tú lo eres. Durante esta Cuaresma, ayúdanos a renunciar a lo que nos aleja de Ti y a seguirte con sinceridad. Enraíza nuestro amor en Tu gracia y guíanos, a través de la cruz, hacia la alegría de una nueva vida. Amén.