Sábado 28 de Febrero - Abajo, junto a la cruz de Cristo
Texto bíblico:
“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la esposa de Cleofas, y María Magdalena.” Juan 19:25
Enfoque del himno:
“Abajo junto a la cruz de Cristo
Quisiera yo estar de pie.”
La Cuaresma nos invita a tomarnos un respiro y a tomar nuestro lugar bajo la cruz: a estar de pie, a arrodillarnos, a permanecer donde el amor se reveló plenamente. El himno «Bajo la cruz
de Jesús», escrito por Elizabeth Cecilia Clephane, nos da palabras para esta santa postura. No es un himno de fe apresurada, sino de presencia serena y fiel.
Estar bajo la cruz es detener esa carrera de esfuerzos simplemente para que contemplemos. El himno habla de la cruz que es como “una roca poderosa en medio de una tierra de agotamiento”, un lugar de refugio en lugar de terror. Aquí, la cruz no es solo el símbolo del sufrimiento, sino del refugio donde nuestras almas cansadas pueden reposar. Es una parada que nos llama al arrepentimiento y al autoexamen, recordando que no enfrentamos nuestro pecado solos, sino a la sombra de la gracia.
El himno nos hace ver hacia arriba y hacia los lados, asociando la cruz con el amor de Cristo:
“Y desde mi corazón adolorido con lágrimas,
confieso dos maravillas:
la maravilla del amor redentor y la de mi indignidad”.
La Cuaresma une estas dos verdades. Reconocemos nuestro quebrantamiento con honestidad, sin excusas ni negaciones. Al mismo tiempo, nos maravillamos de un amor que allí nos encuentra, no condenando, sino con misericordia. Abajo junto a la cruz, la vergüenza da paso a la gratitud, y la confesión abre la puerta a la sanación.
Al continuar nuestro camino de Cuaresma, este himno nos enseña a permanecer cerca de la cruz, no pasar de largo, hasta que llegue la madrugada de la Resurrección, dejando que su significado penetre profundamente en nuestros corazones. Bajo la cruz, nuestras prioridades se reordenan. Las ambiciones terrenales se desvanecen y el amor eterno cobra protagonismo. Hoy, tómate un momento para imaginarte que estás abajo, junto a la cruz de Cristo. Escucha. Espera. Descansa. Deja que la cruz se convierta en tu refugio, tu fuerza y tu canción.
Oración
Salvador misericordioso, bajo tu cruz nos mantenemos firmes. Acompáñanos en nuestro cansancio, perdónanos en nuestros pecados, y enséñanos a confiar en el amor que nos has dado.
Al transitar esta Cuaresma, mantén nuestros ojos fijos en ti, hasta que la cruz dé paso a la esperanza de la Resurrección. Amén.