Miércoles, 25 de Febrero - En la Cruz de Cristo me Glorío

Texto bíblico:
Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.” Hebreos 12:2

Enfoque del Himno:
“En la cruz de Cristo me glorío,

Resaltando su grandeza sobre los escombros del tiempo…”

La Cuaresma vuelve nuestra mirada otra vez a la cruz, no como símbolo de derrota, sino como el lugar donde el amor de Dios para salvarnos se mantiene erguida e inconmovible en medio

de la fragilidad del mundo. El himno “En la cruz de Cristo me glorío” nos invita a reclamar la cruz no con vergüenza, sino con esperanza.

La imagen de la cruz “elevándose sobre los escombros del tiempo” nos recuerda que la historia está marcada por pérdidas, por el fracaso y la fragilidad humana. Sin embargo, la cruz se yergue por encima de todo, firme e inquebrantable. La Cuaresma nos invita a ser honestos sobre los escombros de nuestras propias vidas —nuestros pecados, remordimientos y heridas—, confiando en que esa cruz levantada en el pasado sigue en pie como señal de redención.

El himno declara que “corrientes de gracia” fluyen libremente de la cruz. La Cuaresma no es un asunto de ganarse el perdón mediante esfuerzo o la disciplina personal; se trata de abrirnos nosotros a la gracia ya dada. Al arrepentirnos y volvernos a Dios, descubrimos que la misericordia nos encuentra incluso antes de pedirla.

Otra estrofa del himno proclama:

“Cuando las aflicciones de la vida me abruman,

las esperanzas me engañan y los temores molestan.”

La Cuaresma nos habla directamente de estas experiencias. En tiempos de incertidumbre y dolor, la cruz se convierte en nuestro refugio. Nos asegura que Dios está presente incluso en el sufrimiento, y que el amor ya ha llegado a los lugares más oscuros.

Gloriarse en la cruz no es celebrar al dolor, sino confiar en el amor que soportó todo. Durante la Cuaresma, aprendemos de nuevo que la cruz transforma nuestra forma de ver el mundo: lo que valoramos, lo que buscamos y en qué ponemos nuestra esperanza.

En tu caminar por la Cuaresma, vez tras vez regresa a la cruz. Mírala en momentos de arrepentimiento y en momentos de miedo. A su sombra, encontramos perdón, fuerza y la promesa de una nueva vida.

Oración

Dios Salvador, nos gloriamos en la cruz de Cristo, donde el amor venció al pecado y la esperanza surgió del sufrimiento.

Durante esta Cuaresma, ayúdanos a colgar el orgullo y a confiar en tu gracia. Cuando surjan temores o nos agobien las cargas, llévanos de vuelta a la cruz, para que nuestras vidas reflejen el amor que allí se revela. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

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