Lunes 23 de Febrero - Este Valle Solitario
Texto bíblico:
“Dirigiéndose a todos, declaró: —Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga”. Lucas 9:23
Enfoque del himno:
“Tienes que caminar por ese valle solitario,
tienes que caminarlo solo.”
La Cuaresma es un tiempo que nos invita a los lugares de calma, los valles donde las distracciones desaparecen y nos encontramos cara a cara con nosotros mismos ante Dios. El himno espiritual “Este Valle Solitario” nos recuerda una verdad a la que a menudo nos resistimos caminar: algunas partes del camino de la fe deben recorrerse a solas.
Esto no significa que estemos abandonados. Más bien, significa que la fe no es algo que podamos tomar prestado ni delegar. Nadie más puede arrepentirse por nosotros. Nadie más puede renunciar a nuestro orgullo, no a confesar nuestro pecado ni elegir la obediencia en nuestro lugar. La Cuaresma nos llama a la honestidad personal, a asumir la responsabilidad de nuestro caminar con Dios.
La sencillez del himno hace eco las palabras del Señor Jesús: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. El valle representa esos momentos en
los que el camino es angosto y la elección es costosa, cuando la fe requiere valentía, humildad y confianza en lugar de consuelo o aplausos. Sin embargo, el himno no termina en desesperación. También declara:
“Jesús caminó por ese valle solitario;
tuvo que recorrerlo solo”.
Antes de que pudiéramos entrar a nuestros propios valles, Cristo entró a uno por nosotros. Enfrentó la tentación, el rechazo, el sufrimiento y la muerte, no porque debiera hacerlo, pero eligió recorrer el camino de la obediencia, por nosotros.
En Cuaresma, recordamos que Cristo comprende la soledad de nuestra lucha. No se queda, a distancia o atrás; camina con nosotros, incluso cuando el camino se siente solitario. El valle se convierte en un lugar de encuentro profundo, donde la fe se refina y la confianza se fortalece.
Al transitar esta Cuaresma, no te apresures por el valle. Camínalo con oración. Escucha atentamente. Confía en que Dios obra en la quietud. Y recuerda: aunque algunos pasos deban darse solos, nunca estás fuera del alcance de la presencia de Cristo.
Oración
Dios fiel, cuando el camino se siente solitario y el valle profundo, ayúdanos a caminar con valentía y honestidad. Recuérdanos que Jesús nos ha precedido ya y sigue caminando con nosotros.
Al transitar la Cuaresma, fortalece nuestra fe, profundiza nuestra confianza y guíanos hacia la esperanza de la Resurrección. Amén.