22 de Febrero, Primer Domingo de Cuaresma - Cristo, Guárdame Cerca de la Cruz

Texto bíblico:

“Yo, por mi parte, mediante la Ley he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. 20 He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.” Gálatas 2:19-20

Enfoque del Himno:
“Cristo, guárdame cerca de la cruz;

Allí hay una fuente preciosa…”

La Cuaresma es un tiempo para regresar: retorno a Dios, retorno a la verdad, retorno al lugar donde la gracia nos encontró por primera vez. El himno “Cristo, Guárdame Cerca de la Cruz” es una oración silenciosa del corazón, que no pide escapar de las dificultades, sino estar cerca de Cristo en toda circunstancia.

Pedir ser mantenido cerca de la cruz es reconocer la facilidad con la que nos desviamos. Nos distraemos con la comodidad, nos abruma la preocupación o nos agobia la culpa. La Cuaresma nos conduce suavemente hacia atrás, recordándonos que la cruz no es solo el lugar del sufrimiento de Cristo, sino también la fuente de nuestra sanidad y esperanza. La “fuente preciosa” que fluye de la cruz habla del perdón que nunca se agota.

El himno menciona la cruz como refugio y fortaleza:

“Cerca de la cruz, siendo un alma temblorosa,

el amor y misericordia me encontraron”.

Aquí, nuestro miedo se encuentra con la compasión. No se ignora nuestro temblor, más bien se le acoge. La Cuaresma nos invita a presentar honestamente nuestra debilidad ante Dios, confiando en que el amor y la misericordia aún allí nos acompañan.

El himno sigue, mira más allá del momento presente, hacia la gracia sustentadora de Dios:

“Cerca de la cruz velaré y esperaré,

siempre esperando, confiando”.

La Cuaresma nos enseña a esperar, a aquietarnos en medio de esas preguntas sin respuesta, a mantener la fe incluso cuando el camino no parece definido a nuestros ojos. Permanecer cerca de la cruz nos ancla a la esperanza, recordándonos que las promesas de Dios son seguras, incluso cuando su cumplimiento parece lejano.

Este himno también nos señala hacia adelante:

“Hasta que llegue a la orilla dorada,

justo más allá del río”.

La cruz no solo está en el centro de nuestro arrepentimiento, sino también es la puerta a la vida eterna. La resurrección da sentido a nuestra espera y valentía a nuestra fe.

Durante esta Cuaresma, que este himno se convierta en tu oración. Pide a Cristo que te mantenga cerca de la cruz: cerca de la misericordia cuando fracases, cerca del amor cuando tengas miedo y cerca de la esperanza cuando estés cansado.

Oración

Señor Jesús, mantéennos cerca de la cruz. Cuando nos sintamos tentados a desviarnos, regrésanos. Cuando nos agobie el pecado o la tristeza, recuérdanos que el amor y la misericordia aún fluyen.

En nuestro camino por la Cuaresma, ayúdanos a velar y esperar con esperanza, confiando en tu gracia ahora y para siempre. Amén.

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