Viernes 20 de Febrero - En la Cruz
Scripture:
“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8
Enfoque del himno:
“En la cruz, en la cruz donde por primera vez vi la luz, y la carga de mi alma Él quitó…”
La Cuaresma nos lleva de nuevo al pie de la cruz, el lugar donde la verdad y la gracia se encuentran. El himno “En la Cruz” expresa la profunda maravilla de este momento: la maravilla de que el propio Hijo de Dios sufriera y que su sufrimiento nos diera vida.
Las palabras de Isaac Watts comienzan con sincero asombro:
“¡Ah! ¿Mi Salvador Soberano acaso sangró y murió mi?”
Esta no es una reflexión casual. Es la sorprendente comprensión de que la cruz no fue solo un accidente o una tragedia, sino un amor brotando voluntariamente. La Cuaresma nos invita a reflexionar sobre esa pregunta, a dejar que nos traspase el corazón antes de apresurarnos a buscar respuestas. El himno también nos lleva a la confesión:
“¿Daría Él esa cabeza sagrada por un gusano como yo?”
Estas palabras hacen eco del llamado cuaresmal a la humildad. Reconocemos nuestro pecado, nuestro quebrantamiento y nuestra necesidad de gracia. Sin embargo, el himno no nos deja en estado de desesperación. Al contrario, nos impulsa hacia la liberación y la gratitud:
“En la cruz… el peso de mi corazón fue quitado”.
La Cuaresma no se trata de que carguemos con una culpa más pesada, sino de dejarla atrás en la cruz, ese peso que hemos cargado —El arrepentimiento, vergüenza, miedo— es aliviado por el sacrificio de Cristo. La fe no niega la gravedad del pecado; más bien confía en la suficiencia de la gracia.
El himno termina con una reacción personal:
“Ahora soy feliz todo el día”.
Este tipo de felicidad no es una felicidad superficial, sino una seguridad profunda. Incluso en la solemnidad de la Cuaresma, hay un gozo silencioso al saber que somos perdonados, redimidos y sostenidos por un amor más fuerte que la muerte. Durante la Cuaresma, regresa con frecuencia a la cruz, no para que sea símbolo de sufrimiento, sino como el lugar donde la luz irrumpió en tu oscuridad. Permanece allí el tiempo suficiente para ver con claridad, confesar con sinceridad y levantarte renovado.
Oración
Señor Jesús, en la cruz vemos tanto el costo de nuestro pecado como la profundidad de tu amor. Ayúdanos para que traigamos nuestras cargas y dejarlas allí. Durante esta Cuaresma, moldea nuestros corazones con gratitud, humildad y fe, hasta que la luz de la resurrección amanezca de nuevo. Amén.