Jueves 19 de Febrero - Señor Pasaste Estos Cuarenta Días
Texto Bíblico:
“Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para ser tentado por el diablo. Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.” Mateo 4:1-2
Enfoque del himno:
“Señor, durante estos cuarenta días ayunaste y oraste”
La Cuaresma comienza volviendo nuestra mirada hacia Jesucristo en el desierto, antes de iniciar Su ministerio público. El himno de hoy “Señor, pasaste estos cuarenta días” nos recuerda que antes de que Él predicara, sanara o fuera a la cruz, entró a un tiempo de ayuno, oración y tentación. La Cuaresma refleja ese camino, invitándonos a caminar con Él por el desierto del autoexamen y confianza.
El autor de este himno reconoce que Cristo conoce nuestra debilidad humana, pues Él enfrentó el hambre, la tentación y el aislamiento, no como un observador distante, sino como uno que se adentró plenamente en nuestra condición. La Cuaresma nos asegura que nuestras luchas no son señales de fracaso, sino puntos donde Cristo nos encuentra con comprensión y fortaleza.
Mientras el himno incluye la oración: “Enséñanos a lamentar nuestros pecados contigo,
y a permanecer cerca de Ti”, escuchamos el corazón real de la Cuaresma. El arrepentimiento no nos empuja a avergonzarnos ni a desesperarnos. Nos acerca a Cristo. La meta es “estar cerca” de Jesucristo, no a la perfección, sino a la presencia.
El himno también nos llama a la disciplina espiritual:
“Y a través de estos días de penitencia,
y a través de tu Tiempo de pasión…”
Los ejercicios cuaresmales como el ayuno, la oración y la generosidad no son el fin en sí mismos. Ellos moldean nuestros corazones para que dependamos más plenamente de Dios, aflojando el puño ante lo que nos distrae de una vida fiel.
Finalmente, este himno eleva nuestra mirada para ver más allá del desierto:
“Hasta la Pascua de eterna alegría,
al que por fin llegamos”.
La Cuaresma tiene un propósito. Ella avanza para llegar a la resurrección. Las disciplinas de estos cuarenta días nos preparan para recibir la Resurrección no como una rutina, sino como una verdadera renovación.
Al transitar este tiempo de Cuaresma, permite que este himno se convierta en una oración de compañía. Pídele a Cristo que te acompañe en el desierto, que te fortalezca en la tentación y te guíe fielmente hacia el gozo que te espera.
Prayer
Señor Jesús, recorriste el camino del ayuno y la oración por nosotros. Durante estos cuarenta días, acércanos más a ti. Fortalécenos en la tentación, enséñanos a arrepentirnos sinceramente y moldea nuestros corazones mediante la disciplina y la gracia. Guíanos a través del desierto de la Cuaresma hacia el gozo de la mañana de Resurrección. Amén.