Jueves 26 de Marzo - Tal como soy, sin una sola súplica

Texto bíblico:

“Cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

Enfoque del himno:
Tal como soy, sin una sola súplica

“Tal como soy, sin una sola súplica,

pero que tu sangre fue derramada en mi favor.

¡Oh Cordero de Dios, aquí vengo, vengo!”

La Cuaresma nos invita a acercarnos honestamente ante Dios, sin excusas, sin disfraces, sin regateos. El himno Tal como soy capta esta postura con claridad serena. No nos acercamos a Dios con una lista de logros ni promesas de mejora. Venimos porque Cristo ya ha abierto un camino.

La frase “sin una sola súplica” es especialmente apropiada para la Cuaresma. Nos recuerda que el arrepentimiento no es una negociación. No defendemos nuestro caso, pero recibimos gracia. La Cuaresma nos despoja de nuestras defensas y revela nuestra necesidad, no para avergonzarnos, sino para liberarnos. Nuestra necesidad se encuentra en la cruz, con la misericordia de Dios.

La repetida confesión del himno —“Vengo”— es un acto de confianza. Venir a Jesús significa creer que somos bienvenidos tal como somos, incluso cuando aún estamos siendo transformados. La Cuaresma nos enseña que la transformación no comienza con la auto-reparación, sino con la entrega: poner todo nuestro ser en manos de nuestro Cristo.

Al acercarnos a la Semana Santa, este himno nos lleva al corazón del Evangelio. Cristo, el Cordero de Dios, derramó su sangre no por los justos, sino por los pecadores. La Cuaresma se convierte en un camino de regreso repetido a esa verdad, permitiendo que la gracia nos moldee más y más profundamente.

Oración

Dios misericordioso, en esta Cuaresma, venimos a ti tal como somos: con nuestras heridas, nuestras dudas y nuestras esperanzas. Gracias por recibirnos, no por lo que hayamos hecho, sino por lo que Cristo hizo por nosotros.

Recíbenos, renuévanos y guíanos por el camino de la vida. Amén.

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