18 de Febrero, Miércoles de Ceniza
“Regresa al Señor”
La Cuaresma, es un periodo especial para la honestidad, humildad y esperanza. Ella inicia cada año el Miércoles de Ceniza. Hoy somos marcados con cenizas, una señal antigua que expresa una verdad dura pero santa:
“Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. Estas palabras no nos avergüenzan; más bien nos arraigan, nos recuerdan nuestra mortalidad en esta tierra, nuestras limitaciones, y nuestra profunda necesidad de Dios.
La ceniza que recibimos no es una señal de derrota, sino una invitación. Nos llama a detenernos, a volvernos, a arrepentirnos. El profeta Joel nos insta: “Regresen al Señor su Dios, porque él es clemente y misericordioso, lento para la ira y grande en misericordia”. La Cuaresma no comienza con la condenación, sino con los brazos abiertos de Dios para ti y para mí.
El Miércoles de Ceniza también nos invita a liberarnos de nuestras ilusiones de autosuficiencia. Confesamos que no tenemos el control, que no podemos salvarnos a nosotros mismos, y que hoy y siempre necesitamos la gracia. La ceniza en nuestras frentes son un reconocimiento público de una verdad interior: que somos frágiles, incompletos, apartados de Dios. Sin embargo, incluso aquí está presente la esperanza. La ceniza administrada se elabora de las gamas hojas de las palmas usadas el año anterior: esas ramas que una vez se agitaron con alegría ahora están reducidas a polvo. Ella nos recuerda que la alabanza a la grandeza humana se desvanece, pero la misericordia de Dios perdura. De esta ceniza, Dios comienza una obra de renovación. Lo que parece ser un final es un comienzo en Cristo.
A medida que avanzan los días de la Cuaresma, se nos invita a recorrer el camino del arrepentimiento con honestidad y confianza: a orar con más profundidad, a ayunar con más intención, a ser más generosos en el dar. Estas prácticas no tienen como objetivo ganarnos el favor de Dios, sino el que abramos nuestros corazones para tenerlo a Él más plenamente. Escucha la verdad de tu humanidad y la promesa de la gracia de Dios hoy, al recibir la ceniza; recuerda que eres polvo, y eres profundamente amado. Regresa al Señor y comienza de nuevo
Oración
Dios misericordioso, al recibir la ceniza, confesamos nuestra fragilidad y nuestro pecado. Crea en nosotros corazones limpios y renueva un espíritu recto dentro de nosotros. Enséñanos a recorrer este camino de la Cuaresma con humildad y esperanza, confiando no en nosotros mismos, sino en tu misericordia inagotable. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.