Lunes 16 de Marzo - Oh, profundo amor, profundo amor de Cristo

Texto bíblico:
“Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.” Romanos 8:38-39

Enfoque del himno:

Oh, el profundo amor de Cristo

“¡Oh, el Profundísimo Amor de Jesús, vasto, inmenso, ilimitado, libre!

Bajo mí, a mi alrededor, fluye la corriente de tu amor.”

La Cuaresma nos llama a contemplar con atención el precio del amor revelado en Cristo. El himno “Oh, el Profundísimo Amor de Cristo” nos ofrece un amor que no es superficial ni fugaz, sino vasto y sustentador, lo suficientemente fuerte como para llevarnos a través del arrepentimiento, el sufrimiento y la esperanza. La imagen del himno no nos sitúa al borde del amor de Dios, sino sumergidos en él. «Bajo mí, a mi alrededor, está la corriente de tu amor».

La Cuaresma a menudo nos hace conscientes de nuestra debilidad y fracaso; sin embargo, este himno nos recuerda que incluso en nuestro autoexamen más sincero, somos sostenidos. El amor de Dios no disminuye cuando confrontamos nuestro pecado; nos rodea más plenamente de lo que podemos comprender.

Al acercarnos a la cruz, vemos cuán profundo es realmente ese amor. Cristo penetra en las profundidades del dolor humano, la traición y la muerte misma. La Cuaresma nos enseña que el amor divino no es compasión distante, sino sacrificio abnegado. La cruz se convierte en la medida más clara del amor que es verdaderamente «vasto, inmenso, ilimitado, libre».

Este amor también nos guía a seguir hacia adelante. El himno habla de ser guiados «a tu glorioso descanso celestial». La Cuaresma no se trata solo de mirar hacia dentro o hacia atrás; se trata de ser atraídos al frente, a través de la cruz, hacia la resurrección y la vida renovada.

Oración

Cristo amoroso, al transitar la Cuaresma, concédenos una mayor intimidad con tu amor.

Cuando sintamos la tentación de creer que la gracia es pequeña o condicional, recuérdanos que tu amor nos rodea y nos sostiene.

Guíanos por el arrepentimiento y la confianza, hasta que descansemos plenamente en la vida que nos das. Amén.

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15 de marzo, Cuarto Domingo de Cuaresma - Escuché la voz de Jesús decir