Viernes 13 de Marzo - Gracia Maravillosa
Texto Bíblico:
“Por gracia han sido salvados por medio de la fe; esto no proviene de ustedes, sino que es don de Dios.” Efesios 2:8
Enfoque del himno:
¡Gracia maravillosa!
“¡Qué dulce es la voz que salvó
a un miserable como yo!
Una vez estuve perdido,
pero ahora soy hallado;
era ciego pero ahora veo.”
La Cuaresma es un tiempo para decir la verdad con sinceridad sobre quiénes somos y quién es Dios. El himno “Gracia maravillosa” nos encuentra precisamente ahí, llamando tanto a nuestra perdición como el amor redentor de Dios, por su nombre. La gracia no es una recompensa por el esfuerzo espiritual; es un don que nos encuentra cuando no podemos encontrar nuestro camino por nosotros mismos.
El himno se atreve a usar un lenguaje incómodo: “Que salvó a un miserable como yo”. La Cuaresma nos ayuda a entender los por qué. Cuando nos detenemos y examinamos nuestras vidas, reconocemos cómo nos hemos desviado del amor, de la confianza, de la esperanza. Sin embargo, la Cuaresma nunca nos deja en la desesperación. La gracia interrumpe nuestra ceguera y nos devuelve la vista.
Ser "encontrado" es más que ser perdonado; es ser recuperado. La gracia de Dios no solo pasa por alto nuestro pecado, sino que nos transforma. En nuestro camino hacia la cruz, vemos la gracia encarnada en Cristo, quien se adentra plenamente al sufrimiento humano para llevarnos a casa con Dios.
El himno también nos recuerda que la gracia no es solo para el pasado. El Dios que nos salvó, continúa guiándonos: "Fue la gracia la que enseñó mi corazón a temer, y la gracia alivió mis temores". La Cuaresma nos invita a vivir cada día moldeados por esa misma gracia, confiando en que Aquel que nos encontró, que no nos abandonará.
Oración
Dios misericordioso, gracias por la gracia que nos acompaña en nuestra necesidad y nos llama de la oscuridad a la luz.
Al recorrer el camino cuaresmal, ayúdanos a vernos a nosotros mismos con honestidad y a confiar plenamente en tu misericordia. Que tu asombrosa gracia continúe moldeando nuestras vidas, por Jesucristo nuestro Señor, amén.