4 de Abril, Sábado Santo - Al Examinar Yo la Cruz
Texto bíblico:
“Que nunca me gloríe sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo.” Gálatas 6:14
Enfoque del himno:
Al examinar yo la cruz admirable
“Cuando contemplo la cruz admirable en la que murió el Príncipe de gloria. Un amor tan asombroso, tan divino, que exige mi alma, mi vida, mi todo.”
La Cuaresma nos invita a detenernos y contemplar, a contemplar, examinar larga y honestamente la cruz. Este himno de Isaac Watts nos invita no solo a contemplar el sufrimiento de Cristo, sino a considerarlo profundamente. En esa mirada atenta, nuestros valores se reorganizan y nuestro orgullo se deshace.
El himno comienza con asombro y rápidamente se transforma en humildad. Los símbolos del logro humano pierden su brillo estando tú al pie, ante la cruz. “Mi mayor ganancia la considero pérdida.” La Cuaresma nos ayuda a identificar aquello a lo que nos aferramos para obtener seguridad o estatus y a dejarlo todo atrás, reconociendo que la verdadera vida no se encuentra en la autoexaltación, sino en el amor que se entrega.
Al contemplar la cruz, vemos el amor hecho visible y costoso. El sacrificio de Cristo revela tanto la gravedad del pecado como la inmensidad de la gracia. La Cuaresma une estas verdades: el arrepentimiento moldeado por la honestidad con la esperanza arraigada en la misericordia.
El último verso del himno nos impulsa a la respuesta. Contemplar ese amor es un llamado a la transformación. La Cuaresma no es solo un tiempo de reflexión; es un tiempo de reorientación, donde nuestras vidas se alinean de nuevo con el amor que "exige mi alma, mi vida, mi todo".
Oración
Señor crucificado y resucitado, al contemplar la maravillosa cruz en esta Cuaresma, despoja nuestro orgullo y autosuficiencia. Abre nuestros ojos para ver tu amor con claridad y
nuestros corazones para recibirlo profundamente. Que la gratitud moldee nuestro arrepentimiento y la devoción guíe nuestras vidas, al seguirte con humildad y esperanza. Amén.