29 de marzo, Domingo de Ramos - Toda Gloria, Loor y Honor
Texto bíblico:
“¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!” Lucas 19:38
Enfoque del himno:
Toda Gloria, Loor y Honor
“¡Toda gloria, loor y honor a ti, Redentor, Rey!
Tú eres el Rey de Israel, tú el hijo real de David”.
La Cuaresma nos lleva hacia Jerusalén. En el camino, aprendemos humildad, arrepentimiento y confianza. El himno “Toda Gloria, Loor y Honor” nos encuentra en un momento crucial de este viaje: la entrada de Jesús en la ciudad, donde se unen la alabanza y la paradoja.
La multitud grita “¡Hosanna!” y agita ramas de palmeras, exclamando que Jesús es rey. Sin embargo, este rey no llega con poder ni espectáculo, sino montado en un burro. La Cuaresma nos ayuda a reconocer la clase de rey que Cristo es: alguien cuya gloria se revela a través de la humildad y cuyo trono será una cruz. El himno combina alegría y aprensión. «La compañía de los ángeles te alaba en lo alto», dice el himno, incluso cuando el camino que nos espera nos lleva al sufrimiento. La Cuaresma nos invita a alabar a Cristo no solo cuando el camino es triunfante, sino también cuando es costoso. La verdadera devoción sigue a Cristo a la obediencia, más allá de la celebración.
Al acercarse la Semana Santa, este himno nos plantea una pregunta importante: ¿Alabaremos a Cristo solo cuando es fácil, o lo seguiremos hasta el final? La Cuaresma nos enseña que el honor genuino no solo se habla, sino que se vive, moldeado por la fidelidad, la valentía y el amor.
Oración
Rey Redentor, al recorrer el «camino cuaresmal» hacia Jerusalén, enséñanos lo que significa honrarte verdaderamente.
Cuando sintamos la tentación de alabar solo con palabras, condúcenos a vivir una vida de fiel obediencia. Recibe nuestros cánticos, nuestro servicio y nuestra entrega, mientras te seguimos con humildad y esperanza. Amén.